lunes, 5 de julio de 2010

Ser asertivo


Expresarse directa y respetuosamente, defendiendo sus derechos e ideas sin agredir, facilita relaciones sanas y maduras

En el complejo mundo de las relaciones interpersonales, saber decir lo que usted piensa y quiere directamente y hacerlo con respeto, y saber rechazar con suavidad y firmeza lo que no quiere resultan una llave de oro que puede abrirle muchas puertas: es la llave de la asertividad.

Eso es ser asertivo: comunicarse desde un punto medio entre la agresividad y la pasividad; entre el agredir y el someterse. Es expresar su punto de vista y defender sus derechos sin herir. Una persona asertiva habla desde la confianza en sí misma; no desde la culpa, la ansiedad y la excesiva necesidad de aprobación del sumiso; tampoco con la rabia del dominante. Es alguien que se respeta y respeta el punto de vista el otro. Entiende que la posición de los demás no tiene que coincidir que la suya; acepta que piensen de forma diferente.

léelo completo aquí:

http://estampas.com/2010/06/30/cym_arti_ser-asertivo-en-las_28A4100291.shtml

viernes, 16 de abril de 2010

Espiritualidad dorada


Paz, gratitud, protección divina y socialización son algunos de los beneficios que los adultos mayores encuentran en la vida espiritual, lo cual redunda en una mejor salud.

"Fue cuando enviudé y observé el deterioro de mi salud que hice una revisión de mi vida. Empecé a ir a la iglesia y a interesarme por otras cosas, no solo por cuestiones materiales y terrenales. Ahora me reconforto orando, hablando con Dios, ayudando a otros". Relatos como éste son comunes en personas que luego de pasar el umbral hacia la tercera edad han encontrado en la espiritualidad respuestas para sus inquietudes existenciales, beneficios para la salud y muchas otras satisfacciones.

En la etapa de la vejez, en la que se suele hacer una retrospección de lo vivido, son muchos los que buscan un acercamiento a Dios. Algunos apelan a su sentimiento religioso para encontrar el consuelo que necesitan, la fuerza para seguir viviendo luego de la pérdida de seres queridos y del deterioro de la propia salud. La espiritualidad, que tal vez en la juventud quedó a un lado por atender las urgencias e intereses en los campos familiares y laborales, parece tener mayor cabida en lo que algunos llaman el ocaso de la vida. Y surgen las preguntas: ¿Hice bien con mi vida? ¿Me perdonarán los que ofendí? ¿Cuánto tiempo me queda en esta tierra? ¿Al dejar este cuerpo, seguiré existiendo? ¿Para dónde iré? ¿Será verdad eso de la luz al final de un túnel?

En la etapa en que comienzan a irse los amigos y compañeros de vida, la posible cercanía de la muerte (la de amigos y familiares y la propia) nos puede enfrentar a muchas preguntas y a la necesidad de respuestas y de darle un sentido de trascendencia a la vida. Además, son pocos los que no acuden a una plegaria o a un ritual religioso para despedir a un ser querido y en cierto modo proteger el alma que deja su cuerpo. La religión y la espiritualidad en general se hacen más presente en la vejez.

El sentimiento religioso y la espiritualidad van más allá de pertenecer a una religión o una corriente religiosa específica. Una persona puede ser considerada religiosa porque cumple con todos los rituales y cultos de una religión, pero es posible que no sienta la devoción o el sentimiento de comunión que puede experimentar un sujeto dedicado a ayudar a otros y que rara vez va a una iglesia. Otros pueden sentirse cerca del creador del universo con el solo contacto con la naturaleza y con el servicio al prójimo.

LEELO COMPLETO AQUI:
http://www.estampas.com/2010/04/03/tem_arti_espiritualidad-dorad_1800413.shtml

domingo, 4 de octubre de 2009

El alma también importa

El bienestar emocional de las personas es vital para lograr buena salud física, productividad y adecuadas relaciones interpersonales.

Prejuicios, miedo al qué dirán o la creencia de que es debilidad pedir ayuda figuran entre las razones por las cuales, en nuestra cultura, sólo un reducido número de personas acude a profesionales como psicólogos, psiquiatras, sexólogos, orientadores, consejeros y coaches para sanar sus malestares.

Así como atendemos una gripe antes de que se convierta en neumonía ¿por qué no atender nuestra salud emocional y mental y acudir a un especialista antes de que el malestar se torne en algo más grave, como por ejemplo en una depresión clínica?

La salud psicosocial se refiere al bienestar mental y emocional de las personas como individuos y como integrantes de una sociedad. Cada día ha ganado terreno la importancia que se le concede a este bienestar, que influye en el buen funcionamiento de nuestro cuerpo físico, en el rendimiento laboral y en las relaciones interpersonales.

Sigue leyéndolo aquí:

http://www.estampas.com/2009/10/03/tem_arti_el-alma-tambien--imp_30A2817011.shtml

La pareja como escuela

En las experiencias de la infancia puede estar la clave para descubrir el porqué no has logrado una buena relación, y las parejas podrían mostrarte el camino hacia esas revelaciones.

Tener pareja es para muchos una fuente importante de cariño, la base para lograr una familia propia, la seguridad de disfrutar de compañía en la vejez, la satisfacción de las necesidades fisiológicas y hambres psicológicas, la piedra angular para la autorrealización y un largo etc. Para algunos, es primordial, no sólo una de las distintas áreas de sus vidas.

Siendo la vida en pareja una parte destacada en las prioridades de muchos seres humanos, bien vale la pena analizarla desde un punto de vista global, integrando los aspectos psicológico, familiar y espiritual.

Quiero compartir este artículo que escribí para la revista Estampas, léelo completo aquí:
http://www.eluniversal.com/estampastematica/preview/vivirpareja3.shtml

viernes, 25 de septiembre de 2009

¿Autoestima o ego?

Hay quienes confunden una adecuada autovaloración con la arrogancia, y pueden estar inculcando ésta última a los hijos.

Teresa León/Estampas

El tener una autoestima alta ha demostrado ser clave para el éxito en todas las áreas de la vida, de ahí que muchos padres estimulen la autovaloración de sus hijos desde temprana edad. Sin embargo, las exageraciones y ciertas estrategias para que se estimen pueden inclinar la balanza hacia la arrogancia, vanagloria, fanfarronería o como lo llaman algunos, el "ego" exacerbado.
"La autoestima es el proceso clave: aprecio y valoración de sí mismo, sentirse capaz y competente, apreciado y valorado por otros, con derechos y oportunidades para decidir lo que se quiere en la vida", así la define el doctor Manuel Barroso, experto en la materia, en su libro Ser familia (editorial Galac).
"Con autoestima soy mejor, busco la excelencia y calidad (…) Me siento con el derecho a vivir una vida para la plenitud, sin compararme ni descalificando a los demás".
Algunos padres le dicen a sus hijos que son superiores a los demás, que tienen que ser los mejores, y los estimulan a competir y a ganar siempre a toda costa. Hay quienes les enseñan a ver sólo sus propias fortalezas y demostrarlas, obviando sus debilidades. Algunos padres enfatizan el estatus social como principal motivo de orgullo. Cabe preguntarse, ¿la autoestima de estos jóvenes descansa sobre una base sólida?
"Parte de la autoestima bien entendida es que el individuo aprenda a manejar sus recursos, tiempo, normas y espacios. Cuando no sabe hacer eso, invade la territorialidad del otro, no sabe manejarse, viola las normas y eso es lo que forma un ego extendido, en el cual piensa que debe ser el centro de atención y que su forma de estar en el mundo es asimétrica: 'yo soy superior a los otros", así opina el doctor Mónico Carvajal, director del Instituto Eric Berne, con sede en Caracas, que cuenta entre sus programas la formación de facilitadores de procesos de autoestima.
Cuestión de equilibrio
Una verdadera autoestima radica en que la persona se valore por existir, por el conjunto de cualidades y características que hacen de ella un ser único e irrepetible. Si se le inculca a un niño a considerarse superior a los demás, su autoestima estará en función de los otros; y siempre puede toparse con alguien con mayores capacidades y habilidades. Estaría dependiendo de los otros para medirse y para sentirse bien.
"Lo interesante es que el niño vaya aprendiendo que tiene un conjunto de competencias, habilidades, recursos pero también un conjunto de precariedades, de inhabilidades, de incompetencias", añade Carvajal, quien es psicoterapeuta, coach y facilitador de talleres tanto dentro como fuera de Venezuela.
Cuando no se les enseña a los hijos a ver sus propias debilidades, pueden asumir riesgos que los lleven al fracaso, y terminar echándoles la culpa a otros. Si la balanza se inclina sólo hacia las fortalezas, cuando algo lo impulse hacia las debilidades puede llegar a percibirse sólo como debilidades y defectos. Aquéllos que no ven sino sus méritos podrían desarrollar miedo a ver sus flaquezas y a ocultarlas en lugar de hacer algo para mejorarlas.
Para valorarse no se necesita ser perfecto; esa valoración no es sólida ni real. Si una persona no conoce sus defectos, no puede tener una adecuada autovaloración, ya que el autoconocimiento es uno de los pilares de una autoestima óptima.

Amor incondicional
Si al hijo se le reconoce y se le ama por su esencia, por existir simplemente, por sus cualidades intrínsecas, desarrolla una autoestima óptima. Los elogios y las muestras de cariño por lo que tiene o hace elevan su autovaloración, pero no son tan potentes como aquéllos que expresan un amor incondicional. Si sólo se les elogia por lo que hacen, y no por su forma de ser, en algún momento pueden pensar: 'me quieren solamente porque obtengo buenas calificaciones, por hacer lo que esperan de mí, no por lo que soy'.
Una de las principales definiciones de una adecuada autoestima es sentir amor por uno mismo. Pero no conviene exagerar. Egoísmo, egocentrismo, egolatría… todas estas palabras se relacionan e identifican fácilmente con el amor excesivo a sí mismo. Las personas con estas características, lejos de disfrutar los beneficios psicológicos, sociales y de toda índole de una elevada autovaloración, lo que consiguen muchas veces es el rechazo de la gente.

leelo completo en:
http://www.eluniversal.com/etemas/vivirjovenes1.shtml

viernes, 21 de agosto de 2009

Sigue tu INTUICIÓN

Ese sexto sentido, en una época atribuido principalmente al género femenino, es ahora valorado tanto en hombres como en mujeres, y en todaslas esferas de la vida / Por Teresa León

'Tengo una corazonada", "lo veo venir", "lo siento en las entrañas", "tuve un sueño", "oigo una voz que me dice...". Ya sea que el mensaje nos llegue desde el corazón, el estómago, el oído o el cerebro, eso que sabemos, pero no podemos explicar cómo lo sabemos, se llama intuición. Ese sexto sentido, como también se le conoce, solía atribuírseles sólo a las mujeres. Sin embargo, los estudios sobre la personalidad, inteligencias múltiples y los hemisferios cerebrales indican que la intuición es algo innato en todo ser humano, aunque algunos la desarrollen más que otros, y algunos más que otros estén conscientes de su uso.

Guía divina
En escrituras sagradas son numerosos los relatos de personas que recibieron mensajes importantes a través de sueños y visiones. Hoy en día, sin necesidad de ser santos o iluminados, muchos consideran que los mensajes que reciben como corazonadas son una guía divina, mensajes de Dios, que les van marcando el camino a seguir.
"La intuición es una fuente estable y confiable de sabiduría para guiar nuestra vida. Es una fuente interior que nos ofrece orientación inequívoca hacia nuestros sueños y esperanzas -señala Lynn A. Robinson en su libro Intuición Divina (editorial Alamah).
Tal vez Dios se te presente a través de un sentimiento, una impresión fugaz o un simbólico golpe de intuición".

lee completo este artículo en: http://www.eluniversal.com/estampas/tendencia.shtml

sábado, 4 de julio de 2009

¿Competencia sana?

Estimular a un niño para que compita con sus hermanos y compañeros puede llevarlo a adoptar un modelo de vida en el cual lo importante es medirse con otro, no su propio rendimiento ni su valor.
La competitividad está presente en los hogares, los colegios, las empresas, la comunidad; y a veces pasa desapercibida. Si bien algunas personas parecieran ser competitivas por naturaleza, muchos aprenden a competir en la infancia. En etapas de la niñez es natural que los niños compitan por el cariño y la atención de los padres y maestros. Sin embargo, los niveles de competitividad pueden llegar a ser exagerados y enfermizos y hacer que la persona viva constantemente en función de los demás.

(fotos: www.shutterstock.com/sonya etchyson)

Hay padres que compiten exhibiendo a sus hijos como trofeos y así enseñan a sus hijos a ser competitivos. Le envían a sus niños mensajes como "si no superas al otro eres tonto, y me haces sentir vergüenza, me verán como una persona fracasada, como mal padre".
En los colegios donde se estimula la competitividad, el niño aprende a medir su rendimiento y sus capacidades en función del otro, no en función de su propio avance.
Es importante atender las emociones del niño que se muestra celoso, hablarle para que conciencie lo que está sintiendo y pensando, sin hacerlo sentir avergonzado por ello, y ahondar en sus necesidades.
En la mayoría de los casos, lo niños compiten por atención y cariño. Generalmente lo que quieren es ser reconocidos por lo que son y por lo que hacen, sentirse aceptados y amados incondicionalmente.